
NOMTRACK
México
- Entregable
- Cumplimiento laboral (NOM-STPS)
- Rama
- Sistemas · ERP & Cumplimiento
- Impacto
- roles separados por función y actas con huella de verificación
Desarrollo de software: arquitectura, producto e identidad.
El cumplimiento normativo se cuenta en carpetas y se demuestra en papel. NOMTRACK lo convierte en un sistema: sabe qué le exige la ley a cada centro de trabajo, lo reparte en tareas con nombre y fecha, y sostiene la prueba de que se hicieron.
A una fábrica de veinte personas le aplican las mismas treinta Normas Oficiales Mexicanas de seguridad y salud que a una de dos mil. La diferencia es que la grande tiene un área entera para atenderlas, y la mediana tiene a un supervisor con un fólder. El cumplimiento no es difícil porque sea técnico: es difícil porque está disperso, cambia y hay que probarlo.
Y llega el día de la inspección, donde la pregunta no es solo si se cumplió. Es por qué esa norma no se evaluó. Un sistema que solo sabe decir «aplica» o «no aplica» junta tres respuestas que ante la autoridad valen distinto: no le corresponde, falta el dato, se preguntó y no lo saben.
- — Decirle a cada empresa qué le es exigible de verdad, y no entregarle las treinta normas para que adivine cuáles le tocan.
- — Responder aunque falten datos, que es la situación normal: ninguna empresa llega con el diagnóstico completo.
- — Sacar el cumplimiento del escritorio de una sola persona y repartirlo entre quienes lo ejecutan en el piso.
- — Convertir cada tarea cerrada en evidencia que se sostenga sola, años después de firmarla.


El grueso del proyecto y su parte más difícil: un sistema que interpreta la norma, decide qué le toca a cada empresa y sostiene la prueba de que se cumplió.
- — Traducir la norma a datos. Antes del código hubo lectura: treinta NOM de la STPS y el aviso de accidentes que exige la Ley Federal del Trabajo, abiertos en acciones concretas con su disparador, su periodicidad y la evidencia que las cierra.
- — Motor y catálogo, separados. La regulación cambia; el producto no tiene que cambiar con ella. El catálogo normativo es dato y no código: vive en su capa, se versiona y se mantiene desde un panel. Entrar a un sector nuevo es ampliarlo, no reescribir el sistema.
- — Un diagnóstico que arma el perfil. Giro, superficie, plantilla, procesos y riesgos presentes. Con eso el sistema construye el perfil normativo de ese centro de trabajo —qué le aplica y por qué—, y no una lista genérica: dos sucursales de la misma empresa pueden tener obligaciones distintas.
- — Un motor que decide y se explica. En vez de un sí o un no, clasifica cada norma en un abanico de resultados que distingue lo que no aplica de lo que todavía no se puede saber. Cuando dos reglas se contradicen, una jerarquía escrita resuelve siempre igual: la misma empresa evaluada dos veces obtiene lo mismo.
- — De la obligación a la tarea. El perfil se despliega en tareas con responsable, plazo y periodicidad, repartidas entre supervisión, gerencia, mantenimiento y recursos humanos. El calendario corre solo, y lo que se dispara por evento —un accidente, una obra, un químico nuevo— entra en la agenda sin que nadie tenga que acordarse.
- — Evidencia levantada en el piso. El recorrido se hace en el teléfono, guiado paso a paso, y donde una firma no basta la fotografía es obligatoria: no se puede cerrar sin ella. Un hallazgo abre su acción correctiva con separación de funciones, así que quien detecta no es quien cierra.
- — Actas que se pueden probar. Cada ciclo cerrado se congela con folio y sello, amarrado a la versión exacta del catálogo con la que se evaluó. Años después se puede demostrar que el documento responde a las reglas que regían ese día: la diferencia entre un registro que se cree y uno que se verifica.




















Una marca que hace legible lo que la norma vuelve árido. Logotipo, sistema gráfico y un manual que ordena cómo se aplica todo eso, del documento técnico a la pantalla, para que el producto se reconozca esté donde esté.










La misma voz del producto, llevada al mercado: material comercial, mailing y contenido para redes que explican de qué se trata sin pedirle al lector que sepa de normas.








Para la empresa mediana, NOMTRACK cambia de dónde sale el cumplimiento. Ya no hace falta un área dedicada para saber qué normas le corresponden: el sistema lo resuelve con los datos de cada centro de trabajo, explica por qué, y reparte la obligación entre quienes la ejecutan. Deja de vivir en el fólder de una sola persona.
En el piso se opera desde el teléfono, con un recorrido guiado que no se cierra sin su evidencia; ante la autoridad, cada acta se sostiene sola, verificable contra las reglas del día en que se firmó. El esfuerzo se va a prevenir, y no a reconstruir papeles la víspera de una inspección.
La marca y la comunicación hacen el resto: vuelven legible un tema árido para quien decide adoptar el sistema, sin pedirle que sepa de normas.
Balance 