GourmaniteDocumental para una cena de caviar de una sola noche al año.
Treinta lugares, siete tiempos y una sola noche al año: lo que no se filma esa noche, no existe.
El desafío
Caviar Affair ocurre una vez al año, para treinta personas, y se acaba cuando se levanta la mesa. No hay segunda función, no hay repetición de plato y no se puede pedir que alguien vuelva a sentarse. Todo lo que quede de esa noche es lo que la cámara alcance a llevarse mientras la cena pasa.
Una sola noche y treinta lugares: cada tiempo se filma una vez o no se filma.
Estar en la mesa sin estorbar la cena de la que la mesa es el centro.
Hacer que un ingrediente de élite se vea apetecible y no intimidante.
Sostener once minutos con una historia que ocurre casi entera en una sala.
Lo que hicimos
El rodaje de la cena
Dos frentes a la vez: el plato, filmado en macro y con luz propia para que se vea la textura del caviar y el brillo del emplatado, y la sala, con la luz que había y sin intervenirla, porque la penumbra y el color de la mesa son parte de lo que se está contando. San Miguel de Allende entra al principio para dar el lugar antes de encerrarse en el salón.
El relato
La cena no explica sola por qué importa, así que el montaje la cruza con quienes la piensan: el fundador de la casa que trae el producto y el chef que lo cocina. El armado sigue el orden de los tiempos, que es el orden en el que el comensal la vivió.
Los rótulos
Cada tiempo entra con su nombre en pantalla y su descripción corta, con la tipografía de la marca.
Lo que logramos para Gourmanite
La cena quedó filmada entera, tiempo por tiempo, y con eso Gourmanite dejó de tener que explicar Caviar Affair con palabras. El documental muestra el producto de cerca —la lata grande abierta sobre el hielo, la cuchara, la textura— que es exactamente lo que la marca quería que el mercado empezara a exigir.
Y resuelve el problema de fondo del encargo: el caviar aparece cocinado con maíz y servido en tostada, en manos de chefs jóvenes y en una mesa donde la gente se ríe. Se ve accesible, que era el punto.
- 7 tiempos
- El menú completo de la cena, filmado plato por plato.
- 30 comensales
- El aforo de la noche: lo que pasa ahí no se repite.
- 1 vez al año
- La frecuencia del evento, y por lo tanto del rodaje.
¿Hablamos de tu proyecto?
Un acontecimiento que no se repite se cubre una sola vez. Conviene que quien lo filme sepa lo que está mirando.
